FATE, en su continúa búsqueda de reconocimiento hacia los Técnicos Especialistas Sanitarios, siempre ha intentado concienciar sobre el arduo trabajo de los mismos, el nivel de formación necesario para llevar a cabo acciones precisas y necesarias en cuanto a sus especialidades, y su indispensable presencia en cualquier centro sanitario que se precie.

Pese a su intrincada labor y nivel de especialización, los Técnicos Especialistas Sanitarios se encuentran a la zaga en un sistema sanitario que, en comparación al de nuestros homólogos europeos, los considera pertenecientes a un nivel de formación inferior al que demuestra tener. Mientras que la UE considera estos trabajos (Técnicos Especialistas de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, Radiodiagnóstico, Medicina Nuclear, Dietética y Nutrición, Radioterapia, Anatomía Patológica y Documentación Sanitaria) propios de personas con formación universitaria (de hecho, en Europa se consideran Grados Universitarios), en España reciben unos estudios equivalentes en horas lectivas a grados medios, y, por tanto, un aprendizaje poco acorde a lo que requieren sus especialidades.

En defensa del reconocimiento adecuado de sus competencias profesionales, junto a lo que esto equivaldría (formación superior universitaria), la Secretaría General de FATE ha conseguido citarse con diversos grupos parlamentarios (PSOE, Unidas Podemos, PP y Unión del Pueblo Navarro) con la intención de beneficiar al colectivo de Técnicos Especialistas Sanitarios de España. Al mismo tiempo, FATE se reunirá con el Ministerio de Universidades para presentar un proyecto de grado sobre esta iniciativa que permita llevar a cabo el objetivo aquí expuesto.

Con esta oportunidad, nuestro sindicato desea transmitir las inquietudes aquí expuestas y los deseos de mejorar la situación actual del colectivo. Concretamente, queremos exigir el nivel de reconocimiento merecido pasando del Grupo C1 a Grupo B dentro del Sistema Sanitario Español como formación universitaria. De darse este logro, los TSS podrían colocarse al nivel del resto de Europa, una meta que, sin duda, merecerá la pena.